Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

miércoles, 30 de abril de 2014

Sueños locos XXI (El linchamiento sexual)







       La iglesia estaba más llena que nunca. La multitud no tenía lugar para sentarse. Gente, gente y gentío. Las masas perdieron a Cristo para quedarse con Barrabás. Yo no sé bien de qué templo se trataba. Pero vi a dos sacerdotes blancos de ojos claros bendecir las dos columnas negras de la entrada. En ese instante de suprema confusión, se estaba decidiendo la suerte de dos ladrones. A uno lo liberaron y eso que era más que ladrón: había matado. Al otro lo condenaron a morir. Todo el pueblo pidió por su deceso. De inmediato, lo sacaron de la Casa de Dios a los golpes. Nadie dijo nada. Ni siquiera las viejas, que se jactan de piadosas o, que fingen ser muy religiosas y hasta espirituales. Al tipo lo arrastraron como un saco de papas por la calle. Era de noche. Justo cuando termina la Misa de las 19 hs. Le dieron para que tenga al vago, que solamente se "adueñó" de una cartera: recibió piñas, patadas, tirones de pelos, insultos, escupitajos, pedradas, palazos, latigazos, cachetazos, coscorrones, piquetes de ojos, puntazos, cabezazos, pisotones, rodillazos y todos los "azos" que puede soportar un pobre cristiano. Venganza quería la chusma que se ocultaba tras ese grito hipócrita y bárbaro de "¡justicia!" Si eso es justicia, ¿qué es la injusticia entonces? Mejor ni averiguarlo...

       Entre trompadas y patadones, se hizo la luz de la mañana. El tipo estaba muy mal pero en sus peores momentos aflojaron con el castigo. Querían hacerle algo todavía mucho peor. Así fue que lo llevaron a las aguas de un mar, un río o una pileta y ataron el tronco de su cuerpo a un palo o estructura semejante. Lo dejaron con la espalda pegada a una superficie dura cosa de que no pueda salirse con las suyas. También tenía las manos maniatadas. El agua le llegaba hasta el cuello. Lo único que podía mover eran las piernas. Pero no las movía sino que se las movían: los salvajes allí congregados le hacían "patitas al hombro". Lo violaban. Así, lisa y llanamente. Lo violaban sin cesar. Al mismo tiempo que lo insultaban y lo miraban a los ojos, lo penetraban sin asco ni pudor. Las damas observaban y se reían de la suerte del carterista. ¡Pobre infeliz! Y pensar que peores cosas pasan en las cárceles pero no se habla del tema porque es tabú. ¿Qué hombre va a confesar que fue sodomizado en su adultez? Hay que tener mucha hombría para decir que uno sufrió un abuso sexual con acceso carnal agravado.


       La mayoría de los espectadores de aquel circo repugnante optaban por atravesar carnalmente al condenado. Pero habían afeminados que preferían practicarle sexo oral o tocarle los genitales a modo de afrenta. Aunque en su perversión creían que le daban placer al reo. Algo así como una última cena pero sexual. Sí, la homosexualidad es un altruismo llevado hasta las últimas consecuencias: es el amor al prójimo exagerado de manera babélica. Muchos putos son ricos y no hacen las obras de caridad suficientes como para que no haya pobreza, la materia prima de la delincuencia y la inseguridad. Se piensan que con una mamada bastará para sanar. No es así. Las heridas del marginado, del excluido, del paria urbano, no se curan con desviaciones. Claro que no. Pero ahí estaban estos depravados dando un espectáculo de mal gusto. Nadie decía nada: parece que es más grave robar un bolso de mujer que tener sexo con otro muchacho. ¿Quién dice algo sobre las violaciones sufridas por los varones en las prisiones? Nadie da nada por nadie. Todos se dedican a lanzar piedras y a patear montañas de cadáveres.


      ¿Y las mujeres? Las muy putas gozaban como buenas burguesas palermitanas que son con la desgracia ajena. Se excitaban al ver el dolor del individuo estaqueado. ¿Por qué? Jamás se va a poder entender ese morbo criminal. ¿Acaso les da bronca el haber nacido mujeres, el ser susceptibles de ser penetradas por su propia naturaleza hueca? ¿Será por esto que la mujer pretende someter analmente a todos los varones? Por algo será que ellas apoyan a las asociaciones diabólicas de reflexivos pollerudos. Pero no es cosa única de las lesbo-feministas marxistas freudianas. Claro que no. Fue la misma Iglesia la que condenó a ese chico. Hay que decir que la Iglesia somos todos los bautizados, no solamente el Papa que, dicho sea de paso, condenó la práctica animal de los linchamientos. ¿Acaso no dijo Dios que el que esté libre de pecado, tire la primera piedra? ¿No dijo Moisés "no matarás"? ¿O hay que hacer como los israelíes, que matan a los palestinos todos los santos días? Ellos son asesinos. El que mata es un asesino así tenga el título de verdugo. El Estado no tiene que matar. Nunca. El Estado tiene que ser el marido de todas las viudas y el padre de todos los huérfanos para que nadie viva la vida sin amor y sin protección. Más caricias y menos palazos...


        Y bueno, yo me pierdo entre mis reflexiones y digresiones y no cuento todavía cómo terminó la odisea de esta victima de supuestas victimas. Pasó que un hombre piadoso fingió agacharse para chupársela, "para aliviar su dolor", pero en verdad quería ganar tiempo. Jamás osó tocar con su boca los genitales del otro. Porque es "cosificar" a la otra persona, usarla como un objeto. Los maricas hacen de todos los demás hombres un pene erecto y nada más que eso. De ese "acoso" no se habla nunca. Pasa que la sociedad matriarcal se opone con toda el alma al santo matrimonio entre el hombre y la mujer. Pero no importa. Lo que importa es que este José de Arimatea postmoderno contempló el agua bañada en sangre. El ano del delincuente estaba destrozado luego de ese desfile bestial de insensatos y criminales que jamás serán juzgados pues son "ciudadanos honorables que votan y pagan todos sus impuestos" y hasta rezan y dejan plata en la alcancía de la iglesia del barrio o en el bolsillo del rabino de la comunidad. Este José misericordioso sacó la cabeza del agua y gritó bien fuerte que hay una maldición teológica en el individuo castigado, algo así como que era maldito de nacimiento, que era negro, tenía sida y no era una "una persona como uno". Repentinamente un cartel electrónico gigante se prendió con letras brillantes y anunció que la ejecución quedaba suspendida hasta nuevo aviso. Una voz en off pidió la inmediata evacuación de todos los allí presentes. No quedó nadie. Tenían todos miedo de contagiarse de lepra. Ya eran como las seis de la tarde o más en ese otoño impío. Así fue cómo un hombre verdaderamente justo consiguió salvar a otro: cuando se fue toda la plebe, pudo aprovechar la oportunidad para liberar al Cristo afrentado y llevárselo a su casa para luego darle pan y trabajo, como lo quiere San Cayetano...

sábado, 19 de abril de 2014

Viernes negro (San Dimas)

  






"Para subir hasta Jesús hay que bajar hasta Dimas,
y para llegar hasta Dimas hay que dejar muy arriba el
éter irrespirable de los inocentes y los puros.


No creas en la predicación de aquel abate perfumado
de heliotropo, que sube a su púlpito con el corazón
lleno, todavía, de las graves impresiones de la Conferencia
de San Vicente y de las fiestas de caridad de las duquesas
y que cruza después, como un César, sudoroso entre sus
encajes, por aquella elegantísima multitud cuya emoción
artística él ha producido y cuya admiración él ha
conquistado. No creas en esa predicación... ¡es una página de
Rossini!

Cree, sí, en el propio San Vicente de Paul; sí, en el
apostolado de aquel sacerdote ciego de caridad, enloquecido de
evangelización, que ora se lanza por los desiertos de Africa
y ora se mete en los tugurios de la ciudad, que son los
desiertos de la civilización, para salir de ellos torturado de
dudas, cubierto de maldiciones y carcomido de remordimientos."
         
             (Pedro Bonifacio Palacios, "Almafuerte").

  Hace una semana pasó algo muy especial. Yo salí a correr como cualquier día por el parque que está cerca de mi casa, acá en Villa Lugano, donde mueren todos los valientes. Un viernes antes de Viernes Santo: un viernes negro, un viernes triste. Mediodía en la ciudad y yo que cansaba mis piernas para correr cada vez más rápido. Casi que volaba. Iba como el viento pero con una sonrisa que el aire no lleva consigo. Una flor de paz, una paz de flores y un mundo más. Es todo tan difícil de decir que. No sé. Tengo que cortar y cortar y cortarme. Sufro mucho cuando la chusma se va en la ira, cuando ella se va en sí. El odio mata al amor en cada esquina, en cada chico golpeado o abandonado. Se hace imposible escribir cuando lo único que hago es sentir y sentir cada vez más alto, tan alto que podría envolver al mismo sol en una caricia que lo volvería un cubito. No hay que mirar atrás pero a veces hay reveses que merecen palabras mayores. No sé por qué pero yo la extraño tanto y eso que todavía no la conocí. ¿Alguien me puede dar el motivo de esta nostalgia inducida? No creo que nadie tenga el corazón para contestarme esto...

   Bien, yo volaba ahí sobre la avenida Cruz. Me estaba dejando llevar por la adrenalina y por las imaginaciones más raras del universo. Me sentía en mí mismo. Sí, la única manera que me siento en mí mismo es escapando de mí. Es duro decirlo pero es así. No hay otra forma de formarse el carácter más que contemplando la soledad con pasión desmedida. Hay que tomar la Nada del cuello y besarla con violencia, locura y perversión. Hay que hacerle el amor al Vacío para poder sentirse lleno de vida. No queda otra. Todo lo que hay es sur, todo sur, todo todo.

   En esas vaguedades meridianas, un policía de civil me salió al paso y me preguntó si tenía documentos. Yo paré la marcha, observé su placa con el gallito y el gorro frigio del escudito de la Federal y le dije que no, que no tenía DNI encima. Me dijo que no pasaba nada, que "podía" participar igual del procedimiento para el cual me requería: debía ser testigo en un caso de piratería del asfalto. Una camioneta Mercedes Benz Sprinter estaba estacionada en la vereda con el ladrón adentro (en la esquina de Cruz y Escalada, donde está Jumbo). Todavía no lo habían esposado al joven. Llevaba toda una carga de comida para animales. La División Robos y Hurtos de la PFA llevó a cabo la detención del delincuente y la recuperación de la mercadería. Fue todo muy raro: estuve más de tres horas ahí parado y me dediqué a charlar con los policías. Es mi obligación contar los pormenores pero eso va más para un paso de comedia que para lo que deseo comunicar el día de hoy. Ya habrá momentos para chistes, cuando pase la Cuaresma...

  Simplemente quería decir que cuando todo el circo burocrático terminó, cuando ya intervino el juez, el fiscal, la presidenta, el Papa y todas las autoridades de este mundo, el individuo fue esposado. Fue algo muy triste ver a ese jovencito de tez trigueña y ojos marrones en esa situación. Humillante. Yo supe en su mirada que de haber recibido amor, de haber tenido una buena familia y una educación católica, no habría incurrido en ninguna clase de delito. Pero hay algo más: un oficial me mandó a comprarle cigarrillos para toda la brigada y me dijo que podía comprarme una gaseosa. Al rato, yo tomaba mi bebida mientras veía toda la farsa del Estado representarse ante mí como un teatro barato y vil. Todo lo soportaba. Uno no puede irse del lugar so pena de ser arrestado o de tener antecedentes por "resistencia a la autoridad". Tuve que ser parte de algo que no creo. Igualmente se dio un milagro que jamás olvidaré: le di de beber al ladrón encadenado. Le acerqué la latita con el sorbete a su boca seca y luego me pagó con la mirada más tierna que jamás he recibido. Yo tuve que contener las lágrimas para no ser el hazmerreír de la maldita policía pero bueno, Dios me dio el don de llegar a mi casa y llorar intensamente como no lo hacía desde hace mucho. Luego fui a la facultad y seguí con mi vida normal. Pero al venir la noche me acordé del "ladrón bueno", San Dimas, aquel que le pidió a Cristo entrar al Reino de los Cielos, y recé fuertemente por el chico privado de su libertad. ¡Pobrecito! ¡Estaba esposado y yo tuve que arrimarle la lata porque no podía tomarla con sus manos!

   ¿En serio alguien cree que el muchacho va a cambiar porque lo tengan enjaulado años y años con otros semejantes o peores que él? ¡Qué tristeza me da pensar que hay gente que mata gente y personas que encierran a personas sin pensar en que Cristo tuvo tanto amor que perdonó al ladrón y le permitió entrar al Cielo! Ya lo dijo la Santa Virgen: "Misericordia quiero y no justicia". Y ya dijo Jesús que hay que visitar a los presos y hacerle el bien a todos. Sé que los burgueses y los derechistas me odiarán y me tratarán de comunista pero yo les voy a decir algo: nunca sentí tanta paz en la vida como aquella tarde en que le di de beber al ladrón. A ese pibe solo le dieron palo y palo. Nunca lo miraron con ternura y compasión. Por eso se dedicó a afanar. Nadie le enseñó a tocar un instrumento o a desempeñarse en un oficio. Se crió en medio del odio, los vicios y la soledad. Así quedó, con la mirada extraviada y un dolor en el alma que solo yo pude captar. Recemos todos por aquellos que están encerrados a lo largo y ancho de nuestra Patria, para que se rediman y no se sientan nunca más solos. Qué así sea...

jueves, 3 de abril de 2014

Linchamientos

    





     
       "Ese joven murió. Es una vergüenza que los vecinos procedan salvajemente. Es justicia por mano propia, es decir, no es justicia sino un burdo linchamiento. Entiendo que la inseguridad es cada día peor y que las Fuerzas Policiales y el Poder Judicial son cómplices del delito y no cumplen con su deber. Sin embargo, creo que el monopolio de la fuerza tiene que estar en poder del Estado. Sino vamos camino a ser como Perú, donde más de una vez han matado por error a hombres inocentes. Además, dicho sea de paso, se supone que esta es una nación católica. Jesús ha dicho que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Es obvio que la muchedumbre desoyó la sentencia evangélica y se convirtió en juez y parte del conflicto. ¿Era necesario golpear hasta la muerte a este chico de 18 años? ¿No bastaba con reducirlo y quizás, en el peor de los casos, golpearlo un poquito? Estas experiencias traumáticas no sirven para escarmiento de los malhechores sino que alientan la venganza por parte de los amigos y familiares del difunto. Y es cosa de nunca acabar. Lo más triste es que hay personas que felicitan a los agresores. 50 contra 1. ¿Muy valientes, no? Se trata de 50 cobardes, 50 asesinos que deberán cargar con una muerte por el resto de sus vidas. Dios se apiade de ellos y del joven fallecido. Q.E.P.D."

        Este breve texto lo he escrito en Facebook con ocasión del linchamiento de un joven en Rosario. Un idiota que se escuda detrás de un nombre y una cara que no es la suya ha dicho lo siguiente: "A cada acción una reacción. El tipo roba, lo linchan. Así de simple. Si se murió que se joda. Ahora todos los zurdos están poniendo el grito en el cielo sobre las leyes, las mismas leyes que supuestamente les parecen injustas y opresoras. Pero nunca los vi parando las patas cuando matan a un padre de familia para robarle 2 pesos en frente de sus hijos. El que no quiera ser linchado, que no robe y punto." Yo le he respondido: " Las reacciones tienen que ser proporcionales a las acciones. No se puede matar a un tipo cobardemente entre cincuenta por una cartera. Y nadie tiene que linchar a nadie. Eso es cosa de bárbaros y salvajes, no de gentes civilizadas. A lo sumo se puede proceder con la legitima defensa y la posterior detención civil pero no con un acto expresamente condenado por el mismo Cristo." En ese mismo hilo interminables de comentarios llenos de odio una simpática y bella mujercita, una rubia muy católica, correcta y moralista, me ha repetido varias veces que "no se puede vivir así, que hay violaciones por doquier" y todo lo que dicen las viejas. No digo que no sea verdad, la inseguridad existe, no es una sensación como durante años ha afirmado el Gobierno. Pero yo a la mujer de los ojos marrones le mandé esta: "Yo he vivido situaciones de robos y hurtos en el trabajo y los intentos de linchamiento y la participación de viejos idiotas sólo han servido para echar nafta al fuego, justo en la estación de servicio. Me ha tocado ser acusado por un tachero hijo de puta de cómplice de los chorros. Y la verdad es que no está bueno. Si hay alguien que tiene calle, alguien de barrio bajo y pesado, ese soy yo. No necesito que me cuenten nada sobre la mente criminal. Crecí en medio de las drogas y el delito y te puedo decir que la violencia irracional y criminal de los que apedrean al prójimo no sirve para nada. Una cosa es la legitima defensa, figura contemplada en nuestras leyes, y otra muy distinta es pegarle entre cincuenta a un pobre infeliz que robó una cartera con caramelos, maquillaje, pañuelos descartables y cincuenta pesos en la billetera"...

        Luego seguí: "Por otro lado, y esto es fundamental, el mismo Dios dijo que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Porque los mismos que matan y mandar matar en los linchamientos, son los mismos burgueses hijos de puta que son parte de este sistema burgués y judaico basado en el divorcio, las drogas, la fornicación, el egoísmo, la maldad, la evasión impositiva, la explotación laboral, la discriminación y la falta de amor al prójimo. ¿O alguien se piensa que los cobardes que le pegan entre cincuenta a un idiota tienen alguna clase de superioridad moral? De seguro que entre los que participan de estos actos inmorales y deleznables hay adúlteros, borrachos, afeminados, pendencieros, avaros, infieles, ludópatas, mentirosos, traicioneros, cipayos, corruptos, estafadores y otras hierbas. No nos creamos el cuentito de la "clase mierda" buenita y trabajadora, la misma que trae inmigrantes para luego pagarles sueldos de miseria y quejarse de su presencia en nuestras pampas." Más: "Me parece un acto de hipocresía que una sociedad materialista e inmoral como la nuestra, una sociedad que permite que sus hijos duerman en la calle y sean sodomizados por viejos inescrupulosos ante la mirada cómplice de la policía, sea la que dictamine quién vive y quién no. Es algo muy triste. La mayoría de nuestros delincuentes fueron niños que no recibieron amor, educación, catequesis, comida, ropa, protección, salud y esparcimiento. ¿Cómo puede ser que en Buenos Aires hayan familias enteras pernoctando en la vía pública? ¿Cómo puede ser que hayan chiquitos que estén fuera del sistema escolar? El delito no es más que la consecuencia de la ideología capitalista que predomina en la Argentina. El materialismo sionista será nuestra perdición." Todavía más: " Es feo que te rechacen de un trabajo por ser de Lugano o que te pregunten dónde vivís y luego te hagan a un lado. A esos burgueses hijos de puta también habrían que lincharlos, ¿no? Esos son los que le roban las ganas de vivir a los jóvenes y los que empujan a mi generación al suicidio lento y silencioso de las drogas, el alcohol y el delito. Como digo siempre, si yo no salí a robar es por miedo a las consecuencias, no por una cuestión moral. El que le roba a un ladrón tiene cien años de perdón."

      Algo positivo de mi parte: "Un ejemplo de lucha por los que menos tienen fue Don Bosco. Él salvó a muchos niños y jóvenes del delito. Y bueno, sé que a muchos no les gusta pero Su Santidad Francisco ha dicho hermosas palabras en favor de los chicos excluidos y en contra de la prostitución y las drogas. Como sociedad no podemos matar a golpes entre cincuenta a los mismos que les dimos la espalda en la edad de la inocencia." No es que no quiera escribir algo contundente el día de hoy. Es que ya he escrito bastante en la maldita red social antisocial. Creo que soy claro en mi postura, ¿no? Estoy en contra de los linchamientos. Porque en ellos las partes hacen las veces de juez, fiscal y verdugo y además, algo que es muy grave, se mete toda la chusma que camina por las calle. Más de uno entra a dar golpes sin saber por qué ni a quién. Eso es una falta de respeto, un atropello a la razón. Uno cuando sale de su casa no puede ir por la vida pensando en apalear a un individuo hasta matarlo. Se supone que salimos de nuestros hogares para trabajar, estudiar, ir a Misa, visitar amigos o lo que fuere mas no para hacer morir a un tipito cualquiera por el hurto de un elemento determinado como puede ser una billetera, un reloj o un celular. El que sale pensando en lastimar a los demás merece ser aislado de la sociedad toda porque es tan delincuente como el mismo ladrón, o supuesto ladrón, al que golpea hasta dejarlo sin alma...

        Los argentinos tenemos que exigir políticas de Estado en materia de seguridad, educación, vivienda, infraestructura, defensa, salud, medioambiente, ciencia y tecnología. Todos tienen que poseer un trabajo, una casa, una formación educativa, acceso a servicios médicos de calidad y seguridad. La vida humana es un todo con sus respectivas divisiones. Pero lo fundamental es que sigamos a Su Santidad Francisco en lo concerniente a la familia. Todos los niños tienen derecho a recibir amor y a poseer un papá y una mamá que los crie cristianamente. Eso es fundamental para empezar bien las cosas desde el vamos. La catequesis es imprescindible para que desde pequeños aprendamos el respeto al prójimo y el respeto a nosotros mismos y, sobre todas las cosas, el respeto a los derechos de Dios. No podemos ni debemos disociar al ser humano pues él es cuerpo y alma y no solamente un pedazo de carne que debe ser engordado con soja transgénica producida por poderosas empresas multinacionales que se cagan en la naturaleza y el bienestar de la población. Es necesario que le demos importancia a nuestra santa religión y su observancia, al cultivo de la cultura y las virtudes ciudadanas y a la práctica de deportes y juegos como el ajedrez, que son de gran provecho para la juventud. Lamentablemente vivimos en un sistema de Partidos Políticos en el cual los Cuerpos Intermedios han sido duramente castigados. Sin embargo, como país tenemos que volver a levantar los clubes de barrio, las cooperativas, las pequeñas y medianas empresas, los pueblos del Interior y la vida en las parroquias dispersas a lo largo y ancho de la Patria. De lo contrario, de seguir así, acabaremos por matarnos los unos a los otros sin razón alguna. Que Nuestra Señora de Luján nos proteja como Pueblo y nos lleve a vivir como hermanos y no como enemigos...

       Última consideración: es increíble que estos actos bárbaros de los linchamientos, esta atrocidad propia de hombres primitivos, sea transmitida en vivo y en directo mediante aparatos de última generación. La tecnología exhibiendo el atraso y la inmoralidad de Sudamérica... 

Enlaces de interés: el Papa Francisco rechaza los linchamientos al igual que yo: http://www.clarin.com/policiales/Francisco-impactado-Senti-patadas-alma_0_1117088366.html