Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

martes, 21 de febrero de 2017

Sueños locos LXXXIV (Cooperativistas)



  Una estación de servicio, again. Otra vez a despachar nafta. La misma mierda de hace un par de años. Ya no me importaba. Me faltaba poco para recibirme. Se supone que un Licenciado en Letras es rico en la Argentina, ¿no? No, la verdad que no, todo lo contrario. Pero es lo que hay. 

  Lo peor de trabajar en una estación de servicio son los clientes con coches caros que no dejan propina. Todo mi odio hacia ellos y a sus esposas, muy especialmente. Vengan de uno, giles, vigilantes, burgueses, macristas de mierda. Vengan que los mata a trompadas. Bueno, igual no todo es tan malo: recuerdo que en ese tiempo tenía una compañerita de 18 años recién cumplidos. Un amor. La típica flaquita porteña que no le da la nafta para ser cheta posta y tiene que ir a laburar porque los papás no le pueden pagar los estudios. Ojo, a simple vista, parece una piba de guita. Pero no, era como yo: blanca de clase media baja. Nosotros en la Argentina tenemos nuestros white trash: esos gallegos y tanitos pobres que van por la ciudad sufriendo el sol en sus cueros pálidos. Somos varios los villeros de ojos claros y aspecto europeo.

  Cada vez que ella, la flaquita linda, se agachaba para levantar una caja, aprovechaba y le miraba el culo. Nunca vi algo tan hermoso. Los pantalones grises ajustados, parte del uniforme, le quedaban como tatuados. Se notaba que usaba tangas muy finitas. Siempre creí que la mujer que usa tanga es sexualmente más activa que aquella que usa bombachudos bolivianos. Se supone que lleva ese tipo de prendas porque, al llegar a la casa, hace el amor con alguien, ¿no? O, quizás, quiera mostrar la ropa interior, por qué no. Ahora, en esta segunda década del siglo, están de moda las remeras abiertas a los costados que exhiben hermosos corpiños armados. Del mismo modo, mostrar los calzones es señal de estilo entre varones y chicas, cosa que no comparto. 

  Había un par de matungos viejos de playeros que se la querían coger. Pero ella no les daba ni la hora. Creo que se hablaba conmigo solamente porque tengo una edad aproximada a la suya, 27. No me la creo esa de que le parecía lindo, no. No le quedaba otra que apoyarse en mí para que los otros troncos de higuera no la jodan. Mis compañeros, un ejército de viejos pardos, brutos, cincuentones; atorrantes, pendencieros, peleadores, borrachos, merqueros, vagos. Típico de tipos frustrados que se van a jubilar haciendo un laburo que no les gusta. Para que se den una idea, ¿vieron al "Banana" de Los del Fuego? Todos así pero sin éxito en la movida musical. Cantaban bien algunos, no tanto como el santafesino pero se escuchaban voces whiskosas muy interesastes. 

  Una mañana, vi en un cuarto de máquinas - "el puente", donde se mide todo lo relacionado al gas - a dos de esos chongos locos. Me dijeron que el dueño les prometió participar de las acciones de la empresa. "De la perimetral para afuera, en la calle, somos todos iguales". Se creían el verso de que no había jerarquías reales entre patrones y empleados por ser llamados por el nombre de pila cuan cadetes de hamburguesería. Hacía tres meses que no pagaban. Yo activé la idea de hacer una cooperativa ante la ausencia del burgués dueño de nuestros destinos. Al principio, costó. Pero no había opción. Era eso o seguir esperando. Obvio que se hizo cuesta arriba porque éramos Estación Marca Pirulo, no nos conocía ni el culo. No teníamos chicas en calza para expendio de combustibles y lubricantes. La única piba era mi flaquita que, aunque bonita, no era voluptuosa como para que los coches hagan fila por ella. A los tipos no les interesaba ver a los chomas viejos que me secundaban. Sin embargo, las familias nos querían porque las mujeres veían que sus maridos no tenían ojetes para mirar. Por otra parte, mi amiguita estaba en el minimercado, detrás del mostrador. 

  Yo, el creativo, el estudiante de Letras, tenía que hacer algo para que las ventas levanten. No podíamos bajar mucho los precios porque era ir a pérdida. Entonces se me ocurrió montar una estación de servicio show. Yo me disfrazaba de payaso y hablaba con los niños hijos de los clientes mientras servía combustible o aceite; los otros cantaban cumbia santafesina, folklore o tango. La chica improvisaba temas de pop con hermosa voz: Lady Gaga, Beyoncé, Madonna, Britney Spears. Lo más lindo que le escuché fue "Beautiful", de Cristina Aguilera. Se me cayeron los ojos de emoción, tuve que ir al baño a esconderme. También hizo "Don´t Speak" de Not Doubt. Mientras cantaba, me miraba. La gente venía a ver nuestro circo. No le importaba qué nafta, qué gasoil mandaban al tanque. Y bueno, vendíamos algunos sanguchitos de milanga. Mal que mal, podíamos papear. 

  Cande iba a venir a mi casa (me había mudado del departamento de mi vieja, quería algo con patio). Eran cerca de las doce de la noche, pensé que ya no venía, debía estar para cenar. Mensaje y mensaje y no respuestas de su parte. Mientras miraba las pocas estrellas filtradas por el cielo contaminado de luces urbanas, lamentaba la velada frustrada. Pero bueno, una vez en mi puta vida pasó algo bueno en el amor: sentí una mano en mi hombro. Me di vuelta y casi caigo de la silla del asombro: vestía una minifalda corta de motivos escoceses tipo estudiante de secundaria y llevaba una camisa blanca. El perfume solo ya era causa de erección. 

  La besé sin medir consecuencias. No dijo nada. Sonrío. La abracé para que sienta cariño, no solamente deseo carnal. Se desató el pelo oscuro, que bello contraste hizo con la camisa blanca a la altura de los hombros. Mientras liberaba la cabellera de la opresión del broche, los senos incipientes, al estar ella con la espalda arqueada, parecían más grandes. No podía más: la tomé de la mano y la llevé a mi cuarto. La guié suavemente a la cama. Se tumbó como entregada. Se le dilataron las pupilas. Estaba gimiendo. Con la minifalda puesta, le hice sexo oral. La tenía depilada. Me acariciaba la nuca y gritaba como si la estuviera matando. "¡Quiero que me cojas, por favor!" La puse boca abajo y se la metí con fuerza. Pensó que le iba a hacer la cola pero le dije que eso iba después, "como postre", río. Le mordía la nuca y le decía que era mía y todas esas cosas que uno dice en borracho de semen en sus venas. Como no era feminista, asentía en todo. Luego la puse en cuatro y le seguí dando. Unos minutos después, me pidió ir arriba. Casi me corta las piernas. Se movía muy rápido, como un terremoto en mi bajo vientre. Menos mal que yo no había comido. Para finalizar, hubo anal: en cucharita, lentamente. Fue la mejor acabada de mi vida, sentí que la vida se me acabó. 
   

   

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